Marianela

الغلاف الأمامي
D.C. Heath & Company, 1903
 

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الصفحات المحددة

المحتوى

I
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II
1
III
8
IV
18
V
27
VI
39
VII
47
VIII
55
XIII
103
XIV
108
XV
113
XVI
123
XVII
129
XVIII
134
XIX
144
XX
151

IX
64
X
74
XI
88
XII
93

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عبارات ومصطلحات مألوفة

مقاطع مشهورة

الصفحة 205 - I will put enmities between thee and the woman and thy seed and her seed : she shall crush thy head, and thou shalt lie in wait for her heel.
الصفحة 49 - Es de día, cuando estamos juntos tú y yo; es de noche, cuando nos separamos. — ¡Ay, divina Madre de Dios! — exclamó la Nela, echándose atrás las guedejas que le caían sobre la frente — . A mí, que tengo ojos, me parece lo mismo.
الصفحة 47 - Los negros ojuelos de la Nela brillaban de contento, y su cara de avecilla graciosa y vivaracha multiplicaba sus medios de expresión, moviéndose sin cesar. Mirándola se creía ver un relampagueo de reflejos temblorosos, como los que produce la luz sobre la superficie del agua agitada. Aquella débil criatura, en la cual parecía que el alma estaba como prensada y constreñida dentro de un cuerpo miserable, se ensanchaba y crecía maravillosamente al hallarse sola con su amo y amigo.
الصفحة 48 - ¿Brilla mucho el sol, Nela? Aunque me digas que sí, no lo entenderé, porque no sé lo que es brillar. — Brilla mucho, sí, señorito mío. ¿Y a ti qué te importa eso? El sol es muy feo. No se le puede mirar a la cara.
الصفحة vii - SEGUNDA SERIE El equipaje del Rey José, 1875. Memorias de un cortesano de 1815, 1875. La segunda casaca, 1876. El grande Oriente, 1876. El 7 de julio, 1876. Los cien mil hijos de San Luis, 1877. El terror de 1834, 1877.
الصفحة 191 - No sabe ! - - dijo Florentina con desesperación. — Entonces, ¿para qué es médico? — No sé, no sé, no sé — exclamó Teodoro, golpeándose el cráneo melenudo con su zarpa de león. — Sí, una cosa sé, y es que no sabemos más que fenómenos superficiales. Señora, yo soy un carpintero de los ojos, y nada más.
الصفحة 61 - El alma del ciego llenábase de entusiasmo y fervor. — El agua se ha puesto a temblar — dijo la Nela — , y yo no me veo bien, señorito. Ella tiembla como yo. Ya está más tranquila, ya no se mueve... Me estoy mirando... ahora.
الصفحة 67 - ... a la de un embudo. Finísimo césped cubría las vertientes de aquel pequeño cráter cóncavo y profundo. En lo más hondo, una gran peña oblonga se extendía sobre el césped entre malezas, hinojos, zarzas, juncos y cantidad inmensa de pintadas florecillas. Parecía una gran lengua. Junto a ella se adivinaba, más bien que se veía, un hueco, un tragadero oculto por espesas hierbas, como las que tuvo que cortar don Quijote cuando se descolgó dentro de la cueva de Montesinos.
الصفحة 129 - ... sombras y cosas lejanas que no fijarán mi atención. ¿Cómo es el semblante humano, Dios mío? ¿De qué modo se retrata el alma en las caras? Si la luz no sirve para enseñarnos lo real de nuestro pensamiento, ¿para qué sirve? Lo que es y lo que se siente, ¿no son una misma cosa? La forma y la idea, ¿no son como el calor y el fuego? ¿Pueden separarse?

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